
Sharon
Wegscheider-Cruse is a nationally known
consultant, educator and author. She was the
founding chairperson of the National
Association for Children of Alcoholics. (NACOA).
She is a family therapist and has conducted
workshops around the world and has consulted
with the military, school systems, business
and industry, treatment centers and
corporations. She is a past winner of the
Marty Mann award as a top communicator. She
has guested on "The Phil Donahue Show". "The
Oprah Winfrey Show" and "Good Morning
America". Sharon has written eleven books
which have been published in French, German,
Spanish and Japanese.
She has produced several training videos and
two docu-dramas.
Books: Another Chance (Hope and Help for the
Alcoholic Family) BEST SELLER Learning to
Love Yourself - BEST SELLER Coupleship, The
Family Trap, Choicemaking, Life After
Divorce, Grandparenting, Trust the Process,
Girl Talk, Understanding Co-Dependency etc.
From 1973-1995,Sharon was Founder and
President of ONSITE WORKSHOPS, now located
in Tennessee (Onsiteworkshops.com). Over
20,000 individuals have attended Onsite
workshops.
Sharon lives in Las Vegas with her soul
mate, Joseph R. Cruse. She has three adult
children and seven grandchildren.
To visit Sharon's website, please go to
www.sharonwcruse.com
Sharon
Wegscheider-Cruse, psicóloga experta en el
campo de la terapia experiencial, y autora
de numerosos libros de mucho éxito, fundó
Onsite en el año 1978. Su enfoque dinámico
hacia la sanación del dolor emocional se
convirtió en la base de la amplia gama de
programas que Onsite ofrece actualmente.
A continuación le presentamos un extracto de
su libro en inglés “Choicemaking”.
El Profesional Codependiente
Sharon Wegscheider-Cruse
En mi trabajo he llegado a notar la alta
incidencia de codependencia entre los
profesionales – consejeros, terapistas y
administradores que trabajan en el campo del
alcoholismo y otras adicciones. No soy la
única que ha notado la codependencia en los
profesionales. Esta observación ha sido
confirmada una y otra vez por mis colegas.
La primera vez que tuve contacto con la
codependencia profesional fue hace años
cuando descubrí que muchos de los
profesionales que asistían a mis talleres
sobre codependencia eran los hijos mayores
de familias con problemas emocionales.
Empecé a notar la dinámica a medida que
contaban sus historias de “tratar de ayudar”
a sus familias de origen.
Muchos de los primeros años de su profesión
los ocuparon en tratar de comprenderse a sí
mismos y a sus sistemas familiares, para
luego poder ayudar a los demás. El proceso
de aprender a ayudar a otros era en sí un
intento de autoayuda, una manera sutil y
aceptada de aliviar el dolor y la confusión.
Había una gran cantidad de enfermeras,
médicos, psicólogos, trabajadores sociales,
terapistas familiares, sacerdotes, y otros
dedicados a ayudar al prójimo bajo mi
capacitación. A medida que contaban sus
experiencias, pude observar el hilo de
codependencia tejido dentro de sus
historias. Los que estuvieron dispuestos a
trabajar las dificultades de la primera
etapa de ira y negación estuvieron mejor
preparados para seguir el proceso tomando
medidas para resolver la codependencia – ya
fuera terapia individual, terapia de grupo o
alguna otra forma de recuperación.
Estas personas – estas personas dedicadas a
ayudar, actualmente recuperados de la
codependencia – se han convertido en los
educadores, doctores, capacitadores y
líderes que transmiten el mensaje de la
terrible enfermedad de la codependencia.
Sin embargo, ha habido otros profesionales –
muchos de ellos, lamentablemente – que no
han querido ver su propia codependencia. Y
su propio miedo y negación los ha llevado a
minimizar el concepto de codependencia en
otros. Lo que es peor: el profesional
codependiente a menudo ha obstaculizado los
esfuerzos de ayuda a otros codependientes.
Características de un profesional
codependiente facilitador o sin
recuperación:
• Falta de conocimiento acerca de la
dinámica de la codependencia – y un obvio
desinterés de aprender acerca de la misma.
• Miedo a la resistencia en el codependiente
y la aceptación de excusas, minimizar
problemas, evasiones, y racionalizaciones.
• Necesidad de la aprobación del
codependiente y una sensación de incomodidad
al confrontar a alguien que actúa frágil,
hostil, molesto o impotente.
• Querer ser un “Profesional Héroe” y
“ayudar” a las familias, en vez de ser
realista y retroalimentar a la familia su
propio comportamiento disfuncional. El
profesional desea ser una “buena persona” –
un rol aprendido en su familia de origen – y
desea ser un “ayudador” en vez de realmente
“confrontar” la situación. Una “buena
persona” siempre está disponible a brindar
apoyo.
• Negación de las propias necesidades del
profesional de comprensión y apoyo, cayendo
así en el mito del “super terapista”,
invulnerable a las tensiones que afectan a
los humanos ordinarios.
• Sobre cargarse de trabajo sin cuidarse a
sí mismo. Su profesión se ha vuelto un
martirio.
Mucho más dañino es el profesional que trata
el estrés y las enfermedades relacionadas
con el mismo en adultos y niños
prescribiendo tranquilizantes, pero que
nunca explora la posibilidad de problemas en
el hogar, nunca se refiere a los pacientes a
un terapista familiar.
El mismo daño puede causar un consejero,
trabajador social, psicólogo y psiquiatra
que utiliza teorías arcaicas como
tratamiento, e insisten en que la educación
y la introspección y conciencia es todo lo
que se necesita para detener el uso
compulsivo de alcohol y drogas, o para
trabajar con facilitadores compulsivos y
resistentes.
[Por otro lado, está el consejero que
encuentra todo – y me refiero a todo - tipo
de desacuerdo con su tipo de tratamiento
como una señal de facilitación. Este
profesional siempre tiene la razón sobre
todo, y aquellos que no opinan como él, los
tacha de facilitadores obstructores. Este
tipo de consejero está atrapado en una
trampa de control de poder].
Los miembros del clero que también son
codependientes son incapaces de reconocer a
la adición y codependencia como enfermedades
primarias que requieren de un cuidado
especializado. En pocas palabras, el
profesional codependiente se encuentra en
cualquier tipo de profesión que involucra
ayuda, en cualquier organización que trata
con personas. Esto no debería sorprendernos,
pues, como ya es sabido, las adicciones
están infiltradas dentro de la sociedad, y
la codependencia sigue a la adicción así
como la noche sigue al día.
Señales de un Sistema Profesional
Facilitador y Enfermizo
Cuando provenimos de sistemas familiares o
relaciones que involucran dolor emocional, y
no hemos tenido oportunidad de recuperarnos,
a menudo llevamos con nosotros estos
problemas y asuntos dentro del lugar de
trabajo.
La codependencia institucional exhibe las
siguientes características:
1. Existe la tolerancia, y aún la promoción
de codependencia excesiva en los miembros
del personal. El trabajo excesivo es visto
como algo positivo. La lealtad a la
organización puede tomar prioridad ante el
cuidado personal y de amigos o familiares.
2. Existe la resistencia a nueva información
acerca de la enfermedad de la codependencia.
Existe una gran negación de la importancia
de la educación al respecto. La resistencia
puede tomar la forma de comentarios
cáusticos, sarcasmo, ridículo y otras formas
de disparidad.
3. La necesidad de tratamiento de la
codependencia es minimizado – especialmente
la posibilidad de que ellos mismos puedan
beneficiarse de trabajar asuntos de
codependencia.
4. Existe gran cantidad de excusas para
retrasar o negar la programación de manejar
los problemas de codependencia. Falta de
dinero. Falta de tiempo. Falta de personal.
Estas excusas todas suenan lógicas y
racionales. Y todas forman un tipo de
negación. Como observó C. Northcore
Parkinson en su Ley del Retraso: “El retraso
es la forma de negación más mortal”.
La facilitación institucionalizada puede
tener ramificaciones negativas variadas –
consecuencias que impiden reconocer la
codependencia en todas sus manifestaciones.
• Los directores de las escuelas pueden
bloquear los cursos sobre alcoholismo y
codependencia.
• Los directores ejecutivos y
administradores de programas de tratamientos
comunitarios pueden sabotear los programas
familiares o de tratamientos para niños.
• Los seguros de enfermedad pueden no
incluir la codependencia en su cobertura.
• Las escuelas pueden ignorar completamente
las necesidades de los hijos de alcohólicos.
• Los centros de tratamiento pueden brindar
un programa educacional superficial a las
familias, en vez del tratamiento extensivo
que necesitan.
• Aún algunos grupos de apoyo discriminan en
contra de la codependencia buscando amistad
y apoyo.
En conclusión, siento que debemos, como
profesionales, examinar qué bagaje traemos
de nuestras vidas hacia nuestra profesión y
lugares de trabajo. Nunca permitiríamos a un
consejero adicto a substancias químicas
trabajar con pacientes o clientes.
Reaccionaríamos fuertemente si un psicólogo
o psiquiatra llegara a la terapia de grupo
oliendo a licor.
Igualmente debemos abordar al empleado
codependiente.
La codependencia es una condición recién
identificada y es posible su tratamiento.
Esa es la última palabra. Inicialmente, la
codependencia es la respuesta normal hacia
una condición anormal. Sin embargo, es
también progresiva, crónica, y se
caracteriza por la negación, conductas
compulsivas, y represión emocional.
Obviamente, la codependencia necesita más
atención e investigación.
Sin embargo, sabemos que la intervención
funciona. Puede tener muchísimo éxito si se
planea y lleva a cabo cuidadosamente. Esas
son las buenas noticias de la codependencia.
Y las buenas noticias del profesional
codependiente son que el cambio también es
posible. Lo único que requiere es nueva
información, un cambio de actitudes y
receptividad y deseo de cambiar.
Otros libros famosos de la autora Sharon
Wegscheider-Cruse, fundadora de Onsite, son:
• Coupleship - Relación de Pareja
• Experiential Therapy for Co-dependence -
Terapia Experiencial para la Codependencia
• Learning to Love Yourself - Aprendiendo a
Amarse a Sí Mismo
• “Choicemaking”
• Family Reconstruction - Reconstrucción
Familiar: Modelo del Teatro Viviente
• Dancing with Destiny - Bailando con el
Destino: Puntos de Encuentro en el Viaje de
la Vida
• “Grandparenting”
• Understanding Co-dependency -
Comprendiendo la Codependencia
• Life after Divorce - Vida después del
Divorcio
• Another Chance - Otra Oportunidad -
Segunda Edición
• Girl Talk - Conversación entre Mujeres
• Trust the Process - Confía en el Proceso:
Los Primeros 20 Años de Onsite
ESCOGIENDO A UN/UNA TERAPEUTA
Uno de los aspectos de mayor engaño al
público , es el campo de la salud mental,
este tema tan delicado que trata con
situaciones humanas, acompañadas usualmente
de mucho dolor, preocupación e
incertidumbre, que están siendo usadas por
personas inescrupulosas que no poseen
capacitación académica adecuada en
psicología o psiquiatría, y lo hacen con el
único fin de lucro económico, lo cual es un
delito penal según artículo No. 336 del
Código Penal, llamado “Usurpación de
Calidad” y pude ser castigado con 5 a 11
años de prisión y una multa entre Q50,000.00
a Q200,000.00.
Los que engañan, usualmente caen muy bien,
tienen un gran carisma, sonrisa y utilizan
las palabras adecuadas para conquistar su
confianza, de lo que carecen es de
conocimientos profesionales, estudiados
durante largos años.
Las personas que tienen una vieja máquina de
escribir no se convierten automáticamente en
abogados calificados, que pueden ejercer la
ley.
Los que saben cocinar esencia de apio para
extraerle un líquido como remedio curativo,
no pueden llamarse doctores y ejercer como
cirujanos o dar tratamientos médicos.
Los que han leído unos libros de auto-ayuda
y acumularon unos días en algún grupo de 12
pasos, o tomaron un curso limitado, breve,
que usualmente dura 12 sesiones únicas, que
en realidad lo que significa es que
estudiaron un par de horas durante 12 días,
a pesar de haber recibido un pequeño
diploma, no pueden ejercer el trabajo de un
psicólogo o un psiquiatra, debidamente
preparado con título universitario y deben
de dejar de engañar al público,
presentándose como “Terapeutas”.
Las familias afectadas por el profundo dolor
y destrucción, causado por la enfermedad de
la” co-dependencia” y sus consecuencias, que
son el alcoholismo, la drogadicción, la
bulimia, la anorexia, las adicciones a: la
comida, sexo, pornografía, a juegos de azar,
gasto, trabajo en exceso y otras conductas
compulsivas obsesivas, por ello deben de
tomar precaución quienes envían a sus seres
queridos a un tratamiento.
Le brindamos algunas sugerencias para
escoger a un(a) terapeuta.
Hágale una pregunta directa
¿En qué universidad estudiaron?
¿Se graduaron?
¿Están colegiados?
¿Cuál es el número de su colegiatura?
Llamen a las universidades para ver si los
datos son correctos, la vida de sus seres
queridos es muy valiosa, por ello tomen
acciones para garantizarse de que no caerán
en manos de seudo-profesionales Farsantes.
¿Están libres de adicción / compulsión? De
no ser así, ¿Están en un programa activo de
recuperación?
¿Han recibido capacitación específica sobre
la co-dependencia?
¿Han recibido capacitación específica sobre
la terapia experiencial?
¿Apoyan los programas de doce pasos?
¿Apoyan el concepto del alcoholismo como una
enfermedad?
¿Con quienes trabajan mejor?
¿Dónde cuándo y a quién hacen referencia?
¿Cómo sabrá usted cuando ya haya terminado
con ellos?
¿Existe evidencia alguna de su sentido de
humor?
¿Se siente cómodo y seguro con ellos?
¿Tiene acceso el terapeuta a una gama
completa de sentimientos?
¿Pueden tanto apoyar como confrontar?
¿Muestran una saludable autoestima y son
consistentes confiables?
¿Se muestran respetuosos para con el
cliente?
¿Establecen límites claros respecto al
tiempo, a citas no cumplidas, los honorarios
y las responsabilidades del cliente?
¿Apoyan el concepto de un componente
espiritual en la experiencia terapéutica?
Teléfonos de la Universidades Conocidas
en Guatemala
USAC 24851900-10
Universidad del Valle 23640340 Ext. 573
Universidad Mariano Gálvez 22891421
Universidad Rafael Landívar 24223200
Universidad Francisco Marroquín 23387884
Según mi experiencia, el ser atendido por
terapistas altamente capacitados,
calificados y principalmente que han
realizado su propio trabajo terapéutico
personal y se dedican a prestar la ayuda con
los motivos correctos, constituye una
experiencia maravillosa de crecimiento
emocional y espiritual.
Jaim Hay
OPSA |